Tecnología

Inversiones lowcost para ahorrar en calefacción

Válvulas termostáticas

 

No te pases ni un grado de calor en casa

 

En muchas ocasiones notamos cómo hace más calor en una parte de la casa que en el resto aunque la calefacción esté a la misma temperatura. Cada estancia es diferente. En unas pasamos más tiempo que en otras. Unas ventanas reciben más sol que otras. Electrodomésticos, ordenadores, la ducha, personas, animales de compañía… Todo aporta energía que fluye de distinta forma. ¿Tiene sentido entonces tener todos los radiadores iguales?

Con calefacción central se ve aún mejor:

“En las plantas bajas del edificio pasan calor y abren las ventanas, pero yo vivo en la parte alta y no me llega suficiente.”

Esta claro que en ninguno de los dos casos el sistema es eficiente.

Como solución hemos oído hablar en reuniones de vecinos de válvulas termostáticas. Parece que son estupendas para personalizar tu temperatura ideal. En principio esto también se podría lograr con los cabezales normales, pero estos no son capaces de adaptarse solos. Es decir, dejan pasar la misma energía sin tener en cuenta la temperatura de la habitación, sin importar si es de día o de noche.

Pero, ¿qué es una válvula termostática?

Una válvula termostática es un dispositivo que se instala en la entrada de agua del radiador para controlar la temperatura de una estancia automática e independientemente. La válvula abre y cierra el flujo de agua en el radiador, el cabezal (que incluye termostato) es el responsable de comandar la válvula.

  1. Al alcanzarse la temperatura de confort en la habitación se cierran las válvulas cierran del radiador, gestionando el confort en esa estancia, lo que supone mayor energía térmica disponible en el circuito. Esto hace que el confort llegue al resto de estancias más rápido.
  2. Este proceso dota al sistema de una inteligencia adicional independientemente de la tecnología que tenga caldera.
  3. Las electrónicas permiten controlar cada radiador con programas desde el móvil,  aumentando la personalización aún más. Podemos realizar desde tareas de mantenimiento, como la descalificación, a bajar todos los radiadores con un sólo click para evitar calentar la casa innecesariamente cuando estamos unos días fuera.
  4. Válidas para cualquier radiador por una inversión de entre 30 y 60 € por unidad (válvula, detentor y cabezal), sin incluir el montaje.

Debido al reducido coste, son accesibles para la mayoría de los bolsillos, ahorran desde el primer día y se pueden rentabilizar en pocos años.

Además son habitualmente combinadas con calorímetros, que miden el consumo de cada radiador y detectan agujeros energéticos, esto permite medir en € para evaluar la rentabilidad de cambiar ventanas u otras posibles actuaciones.

¿Cuándo merece la pena ponerlas?

Como siempre, depende de la vivienda, las características de las instalaciones, los vecinos y sus prioridades.

A nosotros nos parecen una herramienta fundamental para hacer fluir la energía de cualquier instalación de una forma eficiente. Añaden una inteligencia adicional a cualquier combinación de caldera, radiadores, edificio y usuario. Asegura un confort personalizado y según el tipo de caldera puede ser además una inversión muy rentable. En todo caso, son puro Triple Balance ya que mejoran confort, consumo e impacto ambiental.

Son especialmente útiles en comunidades de vecinos, colegios, hoteles y residencias. Si tienes calefacción central y una red de válvulas termostáticas con calorímetros, los consumos se reparten según necesidad y la monitorización permite aprender y mejorar. ¡Cuanto más lo haces menos pagas tú, y menos pagan tus vecinos!

Si ya tienes un termostato en casa o la calefacción es individual quizá no aporten demasiado, como siempre habrá que evaluar cuándo merece la pena instalarlas.

Amortización prevista de la instalación de cabezales termostáticos electrónicos en una vivienda con 18 radiadores que ya cuentan con cabezales termostáticos manuales.

 

Como toda tecnología tiene limitaciones

 

  • No son aplicables en suelo radiante. Para esos sistemas existen otros sistemas.
  • Si bien recomendamos los cabezales electrónicos, en ocasiones se han dado interferencias que hacen que alguna programación cambie sola. Precisan de monitorización por parte de los usuarios.
  • Puede ocurrir que haya poco caudal de agua en la instalación o que la presión del circuito sea excesiva. Hay que diseñar bien cada instalación para controlar estas posibles incidencias. De entrada no es necesario ponerlas en todos los radiadores.

 

Si quieres saber cuánto te puede ahorrar esta tecnología en las facturas, cuéntanos y estudiamos tu edificio o vivienda.

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