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Calidad de Aire en centros de educación

Hace 40 años que algunos de los autores de este artículo empezaron su formación académica en lo que llamaban parvulitos.

Han pasado numerosos ministerios, transferencias, consejerías de educación de CCAA, leyes de educación y la percepción como padres ahora es que en materia de eficiencia energética y ventilación nada ha cambiado significativamente. El debate, y la disputa, están en otra parte.

Consultamos a varios profesores de nuestro entorno y confirmamos nuestras percepciones:

 

– ¿Cómo ventiláis en vuestro Colegio?

– Profesor en colegio privado de Madrid:  “Abriendo las ventanas. ¿Cómo si no?”

– Profesora en colegio público de Madrid: “Pues abriendo las ventanas cuando se carga el ambiente o hace bueno.”

 

Un poco de perspectiva

 

Energy Flow Concept lleva dos años investigando la calidad del aire exterior e interior, sus implicaciones en salud, la energía y el rendimiento de las personas que ocupan, o explotan, un edificio.

En Enero de 2020 acordamos dar un paso muy específico hacia la educación ya que:

Tomamos entre 7.200 y 8.600 litros de aire al día respecto a a los 2’5 litros de agua recomendables diarios. Hay estándares para asegurar que el agua que bebamos sea adecuada, pero en el caso del aire no es así. Cada elemento que metemos en nuestro cuerpo deja unas partículas dentro de él que nos favorecen o nos perjudican.

¿Por qué empezar por la educación?

 

Los niños forman parte de los grupos de población más sensibles a la exposición a niveles de contaminantes atmosféricos, ya que sus sistema respiratorio no se encuentra desarrollado completamente y respiran más aire por unidad de peso que los adultos, -se estima 50% más de oxígeno-. 

Los colegios son generalmente edificios de alto perfil con considerables efectos en estudiantes, profesores, padres, y también en el medioambiente, la economía y la sociedad.  

Una adecuada ventilación impacta en su salud: asma, alergias, enfermedades contagiosas (sí, como el CoV-2) y adquiridas. 

decisivamente en el rendimiento de los niños, como vemos en las investigaciones que se describen más adelante. 

¿Cómo afecta la calidad del aire a los niños?

 

Efectos directos:

  • Disconfort (odor, concentración elevada de CO2).
  • Dolor de cabeza, cansancio y somnolencia.
  • Irritación de mucosa (aire seco).
  • Transmisión de enfermedades infecciosas.
  • Depósito o tránsito  en pulmones, flujo sanguíneo y órganos de sustancias perjudiciales. 

 

Que resultan en: 

  • Empeoramiento de episodios de asma y alergia.
  • Disconfort olfatorio.
  • Absentismo de alumnos y profesores.
  • Impacto en aprendizaje, calificaciones y sus derivadas psicológicas.
  • Costes indirectos sanitarios y educativos.
  • Vulnerabilidad a enfermedades infecciosas o adquiridas.

 

Vamos con unos números para enriquecer la tremenda ecuación que afecta directamente al 20% de la población de España, e indirectamente a la inmensa mayoría.

 

Edificios, aproximadamente 29 mil
  • El curso escolar 2018-19 comenzó con 28.531 centros educativos en España.

 

Personas, aproximadamente 9 Millones 
  • En el curso 2018-2019 estudiaban 8.179.539 niños en las enseñanzas generales no universitarias -Infantil, Primaria, Educación Especial, ESO, Bachillerato, FP y otros programas formativos.
  • En cuanto al profesorado, las últimas cifras de Educación se refieren al curso 2017-18, cuando hubo 701.373 docentes.

 

Un vistazo a investigaciones recientes.

 

En un estudio publicado por sciencedirect acerca de la relación entre la calidad de aire en las clases y el rendimientos de los niños en las escuelas a partir de estudios publicados, buscó relaciones sistemáticas entre el aprendizaje y la calidad de aire en las aulas.

 

 

Los datos de los estudios se utilizaron para derivar relaciones sistemáticas entre los resultados del aprendizaje y la calidad del aire en las aulas. Las pruebas psicológicas que miden las capacidades y habilidades cognitivas, las tareas escolares matemáticas y basadas en el lenguaje, los esquemas de calificación y las pruebas utilizadas para evaluar el progreso en el aprendizaje, incluidas las calificaciones de fin de año y las puntuaciones de los exámenes, se utilizaron para cuantificar los resultados del aprendizaje. 

La baja por enfermedad a corto plazo también se incluyó, porque puede influir en el progreso del aprendizaje.

La calidad del aire interior del aula se caracterizó por la concentración de dióxido de carbono (CO2). Para las pruebas psicológicas y las tareas escolares, los cambios fraccionales en el rendimiento fueron regresados ​​contra las concentraciones promedio de CO2 en las que ocurrieron. 

Todos los datos informados en los estudios que cumplen con los criterios de inclusión se utilizaron para derivar la relación, independientemente de si el cambio en el rendimiento fue estadísticamente significativo en los niveles examinados de la calidad del aire en el aula. 

El análisis predice que reducir la concentración de CO2 de 2,100 ppm a 900 ppm mejoraría el rendimiento de las pruebas psicológicas y las tareas escolares en un 12% con respecto a la velocidad a la que se realizan las tareas y en un 2% con respecto a los errores cometidos. 

 

¿Y cómo es la calidad del aire en nuestros colegios actualmente ?

 

Resumimos a continuación las conclusiones del informe de HEAL (Health and Environment Alliance).

 “Aire sano, infancia más sana MADRID. El tráfico contamina los colegios y amenaza la salud de la infancia”. 

Reproducimos a continuación la información más relevante de este informe:

“Para crear conciencia sobre la contaminación del aire en los entornos escolares y cómo ésta afecta a la salud de los niños y las niñas, HEAL desarrolló una iniciativa de ciencia ciudadana para monitorizar los contaminantes del aire interior y exterior alrededor de los colegios de educación primaria en seis capitales de la Unión Europea: Berlín, Londres, París, Madrid, Sofía y Varsovia.»

Estas ciudades y también los países en los que están situadas, actualmente no cumplen las normas de calidad del aire de la UE. 

 

Berlín, París, Londres  y Madrid han superado

 los límites de dióxido de nitrógeno (NO2). 

 

 

España está incumpliendo 

las normas de calidad del aire de la UE en

materia de NO2 y PM.

 

 

 

 

La situación en Madrid

 

El informe, que incluye los datos recogidos en 12 colegios de Madrid donde estudian 5.500 alumnos, señala que se encontraron altas concentraciones de CO2 y NO2 en todas las aulas, lo que indica la necesidad de mayor ventilación para garantizar que los niños puedan mantener los niveles de concentración y productividad.

La investigación de HEAL destaca la necesidad de impulsar medidas concretas para limpiar el aire dentro y alrededor de los colegios.

* Participaron 12 colegios de educación primaria en el proyecto en Madrid. La concentración de NO2 en los colegios y sus alrededores fue generalmente alta durante las semanas de la medición. * La monitorización de CO2 en las aulas mostró que sólo una de ellas tenía una concentración inferior a 1.000 ppm.

 

Dos aulas tenían incluso concentraciones superiores a 3.000 ppm, fuera del alcance del dispositivo de medición.

Heal es una organización sin ánimo de lucro promovida por la Unión Europea y asociada a Alianza Mundial para el Clima y la Salud, participa en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático CMNUCC, pertenece a Green 10 (alianza de organizaciones medioambientales a la que también pertenecen Greenpeace, WWF y Birdlife entre otros) y participa en  grupos de trabajo de la OMS sobre medio ambiente y salud o cambio climático y salud.

Hemos analizado otras referencias, y estaremos encantados de compartirlas con las personas interesadas, pero este post no pretende profundizar en cada una de sus partes tanto como dar una visión contundente de la magnitud de la oportunidad que tenemos ante nosotros:

La situación actual, confinados por el CoV-2 y con los centros cerrados es muy propicia para la reflexión y la actuación. A duras penas se cumplen las normativas, existe ambigüedad en las mismas, por ejemplo:

La calidad del aire interior de las escuelas debe alcanzar los niveles óptimos que dicta el Ministerio de Sanidad, pues de no ser así se incumple la legislación y afecta al confort de los niños, que pasan muchas horas diarias en el interior de las aulas.

Los alumnos son muy vulnerables a los agentes contaminantes que se propagan por el aire:

  • Como veíamos, forman parte de los grupos de población más sensibles a la exposición a niveles elevados de contaminantes atmosféricos.
  • A parte, los edificios anteriores a 1967 no requerían criterios de eficiencia energética, y los anteriores a 1998 no estaban sujetos a la normativa de térmica de edificios (RITE) que determina las condiciones de temperatura, humedad y calidad del aire.

 

 

¿Es que nadie piensa en los niños?

 

Realizando la labor de investigación de este artículo llama la atención el documento encontrado sobre “Guía para proyectar y construir escuelas infantiles” del año 2011 y editado por la Federación Española de Municipios y Provincias y por la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial dentro de la SECRETARÍA DE ESTADO DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL perteneciente al Ministerio de Educación.

En general, en el documento se recomienda disponer de ventanas o huecos en la idea de “facilitar las ventilaciones cruzadas para evitar sistemas de refrigeración artificial, mientras sea posible”. 

Aunque es un sistema que puede permitir un importante ahorro energético y entendiendo sus bondades en  aplicaciones concretas, lo cierto es que el RITE actual no lo permite, al menos sin una filtración adecuada. 

La ventilación natural, aunque tiene sus ventajas, presenta los siguientes inconvenientes:

  • Grandes dificultades en el cumplimento del RITE actual: no se puede asegurar la tasa de caudal de aire constante requerido
  • No dispone de la filtración adecuada que evite la entrada de partículas y contaminantes del exterior.
  • Abrir las ventanas supone un gran despilfarro energético en ciertas latitudes y estaciones del año.
  • No permite la recuperación de energía que ofrecen los sistemas mecánicos.

 

Ofrecer una calidad del aire interior mejor que la exterior implica una inversión para diagnosticar, co-diseñar un plan, ejecutar, mantener y rentabilizar. Estamos a disposición de usuarios, propietarios y asociaciones para trabajar juntos en la búsqueda de soluciones.

Escríbenos para evaluar a nivel técnico, económico y de comunicación tu centro educativo, podemos empezar a hablar de:

  • Monitorizar la calidad de aire en tiempo real y certificarla en base su evolución.
  • Definir protocolos de actuación ante episodios de alta contaminación.
  • Definir de protocolos de limpieza y mantenimiento para la mejora continua.
  • Diseñar sistemas de ventilación, filtración y purificación de aire (ionizadores bipolares, UVGI u ozono).
  • Co-crear un plan de comunicación interno y externo.
  • Analizar la rentabilidad económica (productividad, energía), social (seguridad y satisfacción de usuarios) y medioambiental (huella de carbono y responsabilidad social corporativa).

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